Esta es la última vez que me muero.
El nene que metía el dedo gordo del pie en el agua del mar
con desconfianza,
Ese nene ya no esta.
Porque ya se metió al mar, y si hace frío no importa.
Después hasta el resfrió es divertido.
Porque el movimiento hace a los hechos y a las palabras las
inventa el demonio.
Pero a veces, ese demonio, recuerda sus antepasados
Y se vuelve manso y fuerte
Encontré un conjuro de letras que lo abrazó y lo hizo
estallar.
Esta es la última vez que muero.
Los relojes yacen ya todos rotos
El tiempo se disuelve, las mochilas de mi espalda caen como
parpados cansados.
No te enemistes, ni me consumas.
Toma una taza de leche con miel y leamos un cuento de los hermanos
Grimm.
Dejame que te acaricie como un gatito que hace ron-ron.
Busquemos el equilibrio del amazonas.
No quiero que te vayas, sos el punto de partida.
No la muerte y el terror como me dijeron.
Si me hiciste desviar los ojos a un extremo y obligar a
rendirte cultos
A llenarte de flores, a celebrarte con lagrimas o tatuajes
en las ojeras.
Los mellizos juegan a mostrarse los dientes. Juegan.
Desborda. Como una cascada frenética.
Siempre hay un abajo y un arriba, una quietud.
(Esa es la tendencia a la que se aproxima)
Siempre hay un adentro y un afuera.
Movimiento.
Éxtasis y agonía.
Equilibrio de ustedes dos.
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