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hoy me levante y lo primero que dije a la mañana fue esto:
Mira cómo aumenta el silencio
y cómo se oprime y se espanta mi corazón
ante una nueva verdad;
tampoco él puede hablar;
se ha puesto de acuerdo con la naturaleza
para burlarse también.
Cuando la boca trata de pronunciar
palabras en medio de esta belleza,
mi corazón disfruta con la dulce malicia
del silencio.
En medio de éste,
la palabra
y el propio pensamiento
me resultan odiosos.
¿Acaso no escucho
detrás de cada frase
la risa
y el error,
la imaginación
y la ilusión?
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Nietzsche
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