sábado, 17 de febrero de 2007

la edad del cielo


no voy a escribir sobre amor.
ni sobre por qué pienso escapar.
no tengo mas limites,
es hermoso.
fumo marihuana cada vez que puedo.
y me pierdo por las autopistas del sol.
el piso desaparece.
estuve en lugares en los que nadie estuvo
no me importa si al arroz de entre mis manos es siempre el mismo.
Hay quienes se volaron la sien por no querer aceptarlo.
12 pibes rollingas con los mismos sueños pasandose el porro
en una playa y una noche de cuentos
yo mirando el mar y pensando en...
Pensando en eso que veo y me envuelve
En el naranja que deja ciegos mis ojos.
No es táctil, sin embargo lo siento…(es tan suave)
en la escencia, escrito asi.
la miel, en ese punto.
en la línea interminable,
no te asustes, no te vas a caer, la linea es negra para todos
la de allá
y en lo que no tiene sentido.
Mirenme, la justicia es igual para todos?
y si el fogon estalla en los fuegos del sol?
No corran, pajaritos, vuelen.
y veo a mis amigas entregando sus bocas
a cambio de tragos.
no. Ellas no se ven ahora.
Tienen los sexos encendidos en fuego,
Pero se dan besos,
De los que después lloran retorcidas en la cama
O mientras se duchan. (…)
Veo a las nenas. Las nenas de trensitas bañandose desnudas en el mar.
Y el hombre que las mira y no se contiene, se toca, explota, es gran parte de la galaxia como este caracol.
Veo los edificios, te veo a vos, tu mandibula. Al revez, con tu torso desnudo, ahí, quieto.
Y me quiero ir.
A veces pienso que esta bien, epro no se si soy yo realmente.
Perderse y volverse a encontrar, no, no te sientas mal, pasa siempre.
Porque seguis perdido igual que yo.
Que yo y mi medio.
Y la hora en que el sol se asoma por encima del mar en esa playa, iluminando los jóvenes borrachitos, las nenas encegadas, empapadas (me paro a aplaudir sus humores) y su pelo mojado tambien.

A esa hora, con mis dos amigas y ese café en la mano, vi el hombre que miraba, a su vez, el mar. No puedo olvidar esa imagen.
Los besos franceses. Las películas en las cabezas en las melenas.
Los tragos en la boca en los boliches.
Las manos en la playa en la chica
La chica en el hombre en el sexo
El sexo en medio de Dios. (ni hombre, ni mujer)
De mirar a los ojos a ese hombre, ese anciano, ESE ANCIANO…
Sus ojos…sus ojos caidos por sus años, “la mirada de la edad”
Y siento que lloran nuestras almas.
El sentado al lado del bodegón. Se parece a dios cuando no esta presente en los corazones fieles y llora mediante tormentas.
Yo sentada, que va, parada, en el momento en que el lapiz cae de mi mano y me rompo a llorar como si tuviese 12 años. (es que los tengo)
Toco mi piel.
Y tal vez a la noche me acuerde de todo e intente dormir un poco.
Pero no puedo.
Rellenar este espacio vacío.
En mi.



Quiero volver mi boca a tu boca de plumas
(Otra vez estoy hablando para mi misma…)





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